A lo largo de nuestra vida hemos consumido alimentos sin estar consientes de las sustancias que los contienen, si aportan nutrientes especiales a nuestro cuerpo o no, sólo los comemos porque era lo que nos daban nuestros padres cuando éramos niños, y ahora repetimos lo mismo con nuestros hijos, así nos lo dicta la costumbre; un ejemplo de estos alimentos es el pan. Poco sabemos de los ingredientes que tiene, cómo se elabora, la mayoría sólo hemos oído que engorda, pero no estamos conscientes del por qué sucede, para conocer un poco más de este alimento les presentamos, en dos partes, la siguiente información:

Esta forma de hacer el pan duró muchísimos años, hasta que a mediados del siglo XIX un comerciante polaco patrocinó una máquina que podía hacer la harina blanca, se puso de moda entre la gente rica, pensaban que la harina y el pan entre más blancos eran mejores. Se popularizó por ser liviano y muy fácil de masticar, a diferencia del pan hecho con trigo entero. Esta harina blanca se conoce actualmente como harina refinada.
Hoy en día, la mayoría del pan que se consigue en el mercado está hecho con harina blanca. En algunos países europeos como Alemania, Bélgica y Holanda, entre otros, se conserva todavía la tradición de hacerlo con harinas de cereales enteros y no refinados. Pero ¿cuál es el problema de refinar la harina?

En la segunda parte de este tema les hablaremos más del proceso de refinamiento en la harina y de los múltiples daños que provoca en nuestro organismo, no se lo pierdan.
Recuerden que en nuestras tiendas Punto Sano pueden encontrar productos orgábicos y nutritivos de la más alta calidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario